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SEGURIDAD ALIMENTARIA

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31/10/2019

Los Fantasmas de la Alimentación

Llegado el final de octubre, los antiguos pueblos celtas solían celebrar una gran fiesta llamada Samhain para conmemorar el final de la cosecha. Posteriormente, cuando llegó la cristianización fue bautizada con el nombre de Halloween.El miedo es de las emociones más básicas del ser humano. De hecho, cumple un papel fundamental: la supervivencia.

Todos tenemos nuestros miedos y siempre hay una noticia para alimentar cada uno de ellos, especialmente desde que las redes sociales entraron a formar parte de nuestras vidas. Es por culpa de este bombardeo incesante de titulares que podemos dar veracidad a información dudosa e incluso falsa.Entre los temores más generalizados se encuentran los derivados de la combinación de salud y alimentación y, cualquier información de precaución que afecte a este binomio es rápidamente procesada manifestando un miedo como respuesta que, además, compartimos con los demás y la hacemos viral.

Una de las últimas modas que alimentan este tipo de información es la quimiofobia, que se podría definir como un prejuicio, manía o miedo irracional a los productos químicos. Este miedo ha sido utilizado por la industria para ganar clientes que prefieran comprar cualquier producto que tenga una etiqueta “sin” a pesar de no mostrar ninguna alergia a alguna de estas sustancias: sin gluten, sin sulfitos, sin lactosa, sin trazas…

Detrás de esta quimiofobia hay, sobre todo, razones comerciales. Se venden productos que prometen ser más naturales pero en algunos casos la industria puede encontrar dificultades para sustituir ese ingrediente y el resultado es, muchas veces, peor. Podemos encontrar productos “sin sal” en los supermercados donde se ha sustituido el cloruro de sodio por el de potasio, una sustancia con peor perfil desde el punto de vista de la salud.Resulta absurdo a veces renegar de los compuestos que han conseguido que nuestros alimentos sean más seguros, duren más y tengan un sabor, color y textura correcta durante toda su vida útil.

Por ello, los científicos coinciden que la única manera de combatir la quimiofobia es fomentar la cultura científica. La gente tiene que ser consciente de que la química, con avances como la potabilización del agua, las vacunas o los antibióticos, ha reducido las tasas de mortalidad y han contribuido considerablemente a nuestra calidad de vida. Por eso, la gente necesita estar bien informada.Han transcurrido miles de años desde la celebración del Samhain y nuestra civilización ha cambiado mucho desde entonces. La ciencia y la tecnología son responsables de que nuestro mundo sea ahora mucho más seguro. Sin embargo, actualmente seguimos creyendo en fantasmas. Quizá tengamos que sacar más calabazas que nunca a la calle para poder alejarlos.