SEGURIDAD ALIMENTARIA

03/06/2020

Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos

La inocuidad de los alimentos es la ausencia, o niveles seguros y aceptables, de peligro en los alimentos que pueden dañar la salud de los consumidores. Los peligros transmitidos por los alimentos pueden ser de naturaleza microbiológica, química o física y con frecuencia son invisibles a simple vista.

Las Naciones Unidas estiman una incidencia anual de 600 millones de casos de enfermedades transmitidas por alimentos. Por tanto, los alimentos nocivos son una amenaza para la salud humana y las economías, afectando desproporcionadamente a las poblaciones vulnerables y marginadas, especialmente las mujeres y los niños, y las poblaciones afectadas por los conflictos y la migración.

Afortunadamente, en los países desarrollados como el nuestro, existen rigurosos sistemas de detección y control para evitar la circulación de productos alimenticios que presenten un riesgo para la salud. Según los datos publicados por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AECOSAN), la mayoría de las alertas sanitarias notificadas en productos de origen animal son debidos a agentes biológicos (microorganismos), donde destacan las bacterias Samonella y Listeria. En el caso de los productos de origen vegetal, los peligros provienen principalmente de la presencia de micotoxinas, sustancias químicas sintetizadas por microorganismos que crecen en esos alimentos. Las alertas en productos del mar son mayoritariamente debidas a la presencia de metales pesados; mercurio en el caso del pescado y cadmio en el caso del marisco.

El sistema es tan eficaz que, en la mayoría de los casos se detectan los productos y se sacan del mercado antes de que haya personas intoxicadas. Sin embargo, en algunas ocasiones se dan algunos casos con personas afectadas. En el último informe publicado por AECOSAN, la mayoría de las notificaciones de afectados correspondían a la presencia de histamina en pescado. La histamina la producen bacterias que crecen en alimentos mal conservados.

Como puede observarse, la gran mayoría de las alertas se deben a contaminantes de origen biológico; microorganismos o sustancias químicas generadas por ellos, como la histamina o las micotoxinas. Es muy importante hacer hincapié en esta realidad porque contradice a lo que piensan los europeos, cuya mayor preocupación es que los alimentos que consumen estén contaminados por residuos de fitosanitarios, aditivos y conservantes, un riesgo que no se justifica si revisamos las estadísticas de los últimos años, así como los informes elaborados por las autoridades sanitarias que lo contradicen.

El problema del miedo injustificado es hoy uno los grandes problemas de los países más desarrollados. Es alarmante que parte de la población se vea vulnerable cuando nunca en la vida hemos vivido más seguros que hoy en cuanto a alimentación se refiere. Y el que piense lo contrario se equivoca. Por eso, viene bien recordar este día para comparar nuestro sistema de control con el de otros países del mundo y así valorar su eficacia.